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Los solosexuales o la masturbación como prioridad sexual

La masturbación es vista ya como una forma de placer más que no tiene necesariamente nada que ver con soledades ni con la imposibilidad de mantener relaciones personales con otra persona. Es más, para muchas personas, y por motivos diversos, la masturbación se ha convertido en una opción preferente a la hora de mantener relaciones sexuales. Estas personas reciben el nombre de solosexuales y empiezan, poco a poco, a crear tendencia.

La bibliotecaria (III) – Relato erótico

Su risa brotó de repente y lo hizo conmocionándome. Aquella mujer estaba tomando conciencia exacta de su poder sobre mí. Mejor dicho: ya la tenía. Mi mirada, seguramente, no podía ser más transparente. Seguramente lo había sido siempre. Las mujeres saben cuándo un hombre ha convertido el hecho de follárselas en una cuestión casi de vida o muerte. Y eso, el follarme a la dichosa bibliotecaria, se me había convertido en una obsesión.

La bibliotecaria – Relato erótico

Había leído «Historia de O» (tal y como la bibliotecaria me había recomendado) y lo había hecho teniendo presente en mi retina su imagen. Y es que de aquella treintañera pelirroja que había sido destinada hacía ya unos meses a la biblioteca del barrio y que con su sola presencia había conseguido reavivar mi afición lectora me gustaba todo, la manera un tanto displicente de sonreír con aquellos labios carnosos que parecían estar hechos para ejecutar las mejores mamadas, la forma almendrada de sus ojos y, por supuesto, la desinhibición de aquellos pezones altivos y duros que se insinuaban orgullosos desde detrás de la blusa.

El último WhatsApp (Tercera Parte)

Hasta que él ya no pudo soportar aquel silencio. Aquellos whatsapps, en cierto modo, le habían devuelto al tiempo del imperio de una libido que ya creía perdida. Los sueños eróticos más incendiarios volvían a poblar sus noches y su despertar siempre le planteaba el dilema de si empezar el día marcándose una paja o no. La duda solía resolverse de manera afirmativa.

Fantasía del policía y la delincuente

Los uniformes dan mucho juego a la hora de escenificar las fantasías sexuales. El uniforme de policía no es una excepción. El concepto de autoridad implícito en él va bien a la hora de escenificar fantasías eróticas en las que deban intervenir acciones de castigo. Un uniforme, unas esposas y un consolador extra grande pueden bastar para llevar a la realidad esta fantasía erótica.

Sexo en el barrio (I)

Nunca necesité que nadie me explicara cómo hacer una paja a un tío. En el barrio, esas cosas se aprendían sin necesidad de que nadie te dijera cómo hacerlas. Bastaba con abrir los ojos y mirar. Tarde o temprano veías a algún tío cascándosela en el parque, escondido entre los árboles; o llegabas a casa y te encontrabas a tu hermano sentado en la taza del wáter, con los ojos en blanco, dándole a la zambomba con un Penthause repleto de salpicaduras blancas apoyado en el bidet.

Fantasía de la masajista y el cliente

No es difícil dejarse llevar por el encanto de esta fantasía erótica, sobre todo cuando tienes a tu pareja masajeándote dulcemente la espalda. ¿Qué mejor manera de decir “te amo” que regalar un masaje? El masaje es algo que se hace para que la otra persona se sienta bien y relajada. No te preocupes en absoluto si no tienes conocimientos como masajista. Una vez que coloques las manos sobre la piel de tu pareja, sabrás exactamente qué hacer con tus manos para realizar ese masaje.

Sexo con los ojos vendados

La privación sensorial es uno de los grandes trucos para incrementar la intensidad erótica de un encuentro sexual. Practicar el sexo con los ojos vendados puede resultar tremendamente estimulante. La incertidumbre le sienta bien al sexo. Esa incertidumbre juega a favor de la excitación y ésta, a la larga, revierte en un placer mayor.

La venganza (Capítulo 3)

Los pensamientos de aquella mirada decían lo que decían. Alejandro Rivas quería desnudarme, quería hundir sus manos en mi entrepierna, quería separar mis nalgas, quería probar el sabor de mi coño, quería escarbar con su lengua en mi culo, quería darme la vuelta del revés y del derecho, ponerme a cuatro patas…

La venganza (Capítulo 2)

Los pensamientos de aquella mirada decían lo que decían. Alejandro Rivas quería desnudarme, quería hundir sus manos en mi entrepierna, quería separar mis nalgas, quería probar el sabor de mi coño, quería escarbar con su lengua en mi culo, quería darme la vuelta del revés y del derecho, ponerme a cuatro patas…

La venganza (Capítulo 1)

Fue su mano quien trajo a mi cabeza la idea de la venganza. Siempre me han gustado las manos de los hombres. Son mi fetiche personal e intransferible. Imaginarlas recorriendo mi cuerpo, deteniéndose en mis zonas más íntimas, magreando mis pechos y mis nalgas, me ha puesto siempre cachonda. Desde bien jovencita.