La eyaculación precoz (EP) es una de las disfunciones sexuales más frecuentes y con impacto notable en la calidad de vida y las relaciones de pareja. Una revisión sistemática que incluyó 79 estudios y 319.468 participantes reportó una prevalencia media del 14,19%, aunque la cifra varía según la definición y el subtipo (lifelong, acquired, natural‑variable, subjective).

Este artículo ofrece una guía práctica basada en la evidencia reciente para abordar la eyaculación precoz: desde la evaluación y clasificación, pasando por posturas y juegos, hasta tratamientos farmacológicos, tópicos, rehabilitación del suelo pélvico y combinaciones terapéuticas. La intención es favorecer decisiones individualizadas según el subtipo, comorbilidades y preferencias del paciente y su pareja.

Definición, construcción tridimensional y prevalencia

La investigación actual recomienda conceptualizar la EP como un constructo tridimensional: tiempo (IELT), control percibido y malestar interpersonal. Esta aproximación permite evaluar mejor la gravedad y elegir estrategias terapéuticas adecuadas, en lugar de basarse solo en un umbral temporal arbitrario.

Los subtipos (lifelong/primaria, acquired/adquirida, natural‑variable y subjective) son claves: por ejemplo, la guía EAU 2025 indica que «pharmacotherapy must be considered as the first-line treatment for patients with lifelong PE». Identificar el subtipo orienta si priorizar farmacoterapia, tratar causas subyacentes o comenzar con intervenciones conductuales y rehabilitación.

En términos epidemiológicos, el dato más sólido proviene de la revisión sistemática mencionada: prevalencia media del 14,19%. Sin embargo las estimaciones cambian según criterios diagnósticos, metodología y población estudiada, lo que refuerza la necesidad de una evaluación clínica personalizada.

Evaluación clínica y abordaje inicial

La evaluación debe incluir historia sexual detallada, tiempo intravaginal hasta la eyaculación (IELT) cuando sea posible, nivel de control percibido, grado de angustia interpersonal y revisión de factores orgánicos o medicamentos que contribuyan. También conviene explorar comorbilidad psiquiátrica y uso de sustancias.

Preguntar sobre expectativas de la pareja y consecuencias psicosociales es esencial: la EP se asocia con ansiedad, depresión y dificultades relacionales; por ello con frecuencia se combina tratamiento médico con terapia psicológica o sexoterapéutica para mejorar la adherencia y resultados.

Las contraindicaciones y riesgos deben evaluarse desde el inicio: por ejemplo, interacción de ISRS o dapoxetina con inhibidores de MAO, riesgo de dependencia con tramadol, y posibles efectos locales de anestésicos tópicos que pueden afectar a la pareja. Estas consideraciones guían la selección terapéutica.

Opciones farmacológicas: eficacia y precauciones

Dapoxetina (Priligy) tiene evidencia robusta en ensayos internacionales y meta‑análisis que muestran aumento significativo del IELT con dosis on‑demand de 30 y 60 mg. No obstante, dapoxetina NO está aprobada por la FDA para uso en EE. UU., por lo que su disponibilidad y regulación varían por jurisdicción.

Los ISRS (paroxetina, sertralina, etc.) prolongan el IELT y mejoran control y satisfacción según metaanálisis; sin embargo son de inicio más lento (uso diario en muchos casos) y muestran efectos adversos como náuseas, disfunción sexual y molestias gastrointestinales que deben discutirse con el paciente.

Tramadol, usado off‑label, puede aumentar IELT de forma significativa según revisiones y metaanálisis, pero presenta mayor tasa de efectos adversos y riesgo de dependencia; su uso requiere cautela y supervisión médica estricta. En general la elección entre fármacos depende del subtipo de EP, comorbilidades y preferencias.

Tópicos, condones desensibilizantes y dispositivos

Los anestésicos tópicos (lidocaína/prilocaína; EMLA; sprays y cremas) han mostrado en múltiples ensayos y metaanálisis un aumento clínico y estadístico del IELT frente a placebo. Los efectos adversos más habituales son reacciones locales y el entumecimiento de la pareja si hay transferencia durante la relación.

Condones “delay” y preservativos con benzocaína o formulaciones desensibilizantes reducen la sensibilidad y pueden prolongar el IELT; sin embargo hay que advertir sobre la posible transferencia del anestésico a la pareja y la pérdida de placer si se usan de forma inadecuada.

Existen dispositivos y productos de entrenamiento (TEMPE, sprays comerciaIes, dispositivos de desensibilización) con ensayos clínicos. Es recomendable comprar solo productos regulados y bajo supervisión profesional para evitar productos adulterados o peligrosos.

Técnicas conductuales, juegos sexuales y posturas

Las técnicas conductuales clásicas incluyen stop‑start, squeeze y sensate focus. Revisiones y estudios clínicos muestran beneficios moderados a corto plazo en control percibido y satisfacción sexual, aunque la evidencia es heterogénea y los efectos a largo plazo varían entre individuos.

El ejercicio start‑stop asistido con vibrador demostró en un ensayo aleatorizado (Ventus et al., 2020) que «Vibrator‑assisted start‑stop exercises can be offered as an adequate treatment option for PE.» Este tipo de entrenamiento es útil para reducir la ansiedad de rendimiento y mejorar el control.

Sobre posturas y manejo posicional, la evidencia objetiva es limitada: aunque estudios no muestran grandes diferencias en IELT entre posturas, los expertos recomiendan posturas con menor estimulación directa (mujer encima, cuchara/decúbito lateral) y moderar ritmo y profundidad como estrategias prácticas para reducir excitación excesiva.

Rehabilitación del suelo pélvico y terapia combinada

La fisioterapia del suelo pélvico, biofeedback y electroestimulación han mostrado en RCTs y estudios prospectivos aumentos confirmados del IELT y mejoría mantenida en subgrupos de pacientes; en algunos trabajos los resultados fueron comparables a los de dapoxetina.

Meta‑análisis indican que las terapias combinadas (p. ej. dapoxetina + rehabilitación o terapia conductual) son superiores a la monoterapia en términos de IELT y puntuaciones de calidad sexual. Esto respalda ofrecer combinaciones cuando la respuesta inicial es insuficiente o cuando se buscan mejoras en control y relación.

Una recomendación práctica basada en la evidencia reciente es valorar el subtipo de EP y las expectativas del paciente y la pareja: opciones con respaldo incluyen tópicos on‑demand, ISRSs o dapoxetina donde esté aprobada, rehabilitación del suelo pélvico, técnicas conductuales y dispositivos de entrenamiento; combinar enfoques suele ofrecer mejores resultados.

Riesgos, contraindicaciones e impacto psicosocial

Es crucial informar sobre interacciones y contraindicaciones: combinar ISRSs o dapoxetina con inhibidores de MAO puede ser peligroso; tramadol se debe evitar con otros depresores respiratorios y exige vigilancia por riesgo de dependencia; los tópicos pueden producir irritación o anestesia en la pareja.

La EP tiene impacto psicosocial considerable: puede disminuir la autoestima, generar ansiedad por el rendimiento y provocar tensiones en la pareja. Por eso, las intervenciones psicológicas o sexoterapéuticas suelen formar parte de un enfoque integral para mejorar adherencia y satisfacción.

Finalmente, la elección del tratamiento debe individualizarse: evaluar comorbilidades, preferencias, riesgos y la disponibilidad regulatoria de fármacos (por ejemplo la no disponibilidad de dapoxetina en EE. UU.). Informar y consensuar con la pareja mejora resultados y reduce abandonos terapéuticos.

En resumen, la eyaculación precoz requiere una evaluación que considere IELT, control percibido y malestar interpersonal. Las opciones efectivas incluyen tratamientos farmacológicos (dapoxetina donde esté aprobada, ISRSs), anestésicos tópicos, rehabilitación del suelo pélvico y técnicas conductuales; las combinaciones suelen ofrecer mayores beneficios.

Consulte con un profesional cualificado para individualizar el plan, evitar interacciones y riesgos, y escoger productos regulados. Integrar juegos sexuales, entrenamiento con vibrador y terapia de pareja puede mejorar no solo el IELT sino también la satisfacción y la calidad de vida sexual.