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Aversión al sexo

A quien ha gozado, goza y espera seguir gozando de él durante mucho tiempo puede parecerle una aberración, pero lo cierto es que hay personas que tienen aversión al sexo. Esas personas contemplan el sexo como algo angustioso y, en consecuencia, buscan desesperadamente la manera de evitar todo tipo de contacto sexual. Los expertos que han analizado este fenómeno consideran que el mismo guarda muchas semejanzas (en cuanto a mecanismos cerebrales que intervienen en dicha reacción humana) con los trastornos alimentarios. Por eso han llamado a esa aversión enfermiza al sexo “anorexia sexual”.

Si tuviéramos que definir la “anorexia sexual” deberíamos recurrir a la definición que de este fenómeno ha dado Sex and Love Addicts Anonymus (SLAA). Según dicha asociación, la anorexia sexual sería “la evitación compulsiva de dar o recibir ‘nutrición’ social, sexual o emocional”.

El paralelismo entre la anorexia sexual y la anorexia alimentaria o anorexia nerviosa se basa fundamentalmente en que ambas nacen de un sentimiento de aversión. En el caso de la anorexia nerviosa, el agente provocador de la aversión es la comida. En el caso de la anorexia sexual, es el contacto sexual o la posibilidad de que éste exista el causante directo de la aversión. Tanto en un caso como en otro, son muchas las causas que pueden provocarla. El estrés o la falta de autoestima pueden ser dos de esas causas, pero también, en el caso de la anorexia sexual, los conflictos con la pareja, la falta de educación sexual, la existencia de abusos o agresiones sexuales en la infancia, etc.

El que durante mucho tiempo se haya educado a muchas generaciones inculcando en ellas la visión de lo sexual como algo pecaminoso o, cuanto menos, inquietante, ha jugado a favor del desarrollo de situaciones de anorexia sexual. Para que ésta no se produzca se debe entender la sexualidad y el sexo como lo que son: una experiencia positiva para la persona.

El que ahora se hable mucho de sexo no quiere decir que se hable adecuadamente de él. El porno se ha convertido, para muchas personas, en modelo de referencia del comportamiento sexual. El querer imitar los comportamientos sexuales propios del porno hace que muchas personas vivan experiencias sexuales insatisfactorias que, a la larga, acaban provocando que en algunas de estas personas germine la semilla del rechazo al sexo.

Anorexia sexual, inapetencia y asexualidad

El rechazo al sexo o anorexia sexual no debe confundirse con la inapetencia o el desinterés sexual. El desinterés sexual es propio de personas con un deseo sexual bajo o inhibido. La anorexia sexual, por su parte, no tiene tanto que ver con el desinterés como con el miedo. El anoréxico sexual es, fundamentalmente, una persona miedosa, una persona que teme los contactos sexuales de la misma forma que teme la intimidad y que se siente vulnerable ante la experiencia sexual.

La anorexia sexual tampoco debe confundirse con la asexualidad. El asexual no experimenta deseo sexual. El anoréxico sexual, sí; pero la experiencia de que brote ese deseo es, para él, traumática.

La anorexia sexual puede ser de carácter primario (por decirlo de algún modo, es la anorexia sexual con la que se nace) o puede ser adquirida. Lo más habitual es encontrarse con anoréxicos sexuales de este segundo tipo. Los abusos o las malas experiencias eróticas suelen esconderse tras este tipo de anorexia sexual. En estos casos, el trauma sufrido acaba condicionando tanto la vida sexual como la afectiva. La persona que sufre anorexia sexual intenta evitar por todos los medios el sentirse atraída por otra persona y establecer relaciones personales demasiado estrechas.

Para enfrentarse a la anorexia sexual hay que prestar atención a cuáles son las causas que la han provocado. El complejo que provoca la anorexia sexual puede ser tanto físico como emocional. Conocerlo y combinar terapias de carácter cognitivo-conductual, emplear técnicas de relajación para controlar el estrés y educar sexualmente serían tres de los pilares sobre los que debería sostenerse toda terapia que tenga como objetivo el curar la anorexia sexual de una persona. Con la combinación de esos tres factores se conseguiría, finalmente, vencer ese temor atenazante a la intimidad y erradicar ese sentimiento de vulnerabilidad que afecta a las personas que padecen anorexia sexual.


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