El buen amante… ¿nace o se hace? Pues un poco de cada cosa. Sin duda, una buena dotación genética ayuda a follar bien. Pero para estar en el top ten de los buenos amantes se necesitan, también, unos ciertos conocimientos. A la hora de follar y de destacar haciéndolo cuenta tanto el instinto y lo genético como el entrenamiento y el aprendizaje. Un buen amante estará siempre dispuesto a aprender nuevas técnicas sexuales con las que ampliar su repertorio en la cama. Un buen amante, también, deberá estar dispuesto a aprender cómo funciona el cuerpo humano y cómo se comporta cuando la pasión y el deseo sexual se apoderan de él.

En este artículo queremos aportar una serie de datos que deben servir al amante tanto para conocer mejor su funcionamiento sexual como el de su pareja. Para ello vamos a hablar de la respuesta sexual humana y de las diversas fases que la componen. Conocerlas nos servirá para mejorar nuestras prestaciones folladoras y también para comprobar hasta qué punto los cuerpos del hombre y la mujer se comportan de forma diferente a la hora de afrontar el sexo. Conocer las fases de la respuesta sexual humana nos ayudará también a identificar (y con ello poder remediar) cualquier tipo de problema sexual que se pudiera padecer.

deseo sexual

La respuesta sexual del ser humano consta de seis fases. Esas seis fases son:

  • Deseo.
  • Excitación.
  • Meseta.
  • Orgasmo.
  • Resolución.
  • Satisfacción

Veamos en qué consiste cada una de estas fases y qué procesos corporales se producen en cada una de ellas,

Fase de deseo

Los componentes principales de esa fase inicial de la respuesta sexual humana son las emociones, pensamientos y sensaciones. Son estos tres factores los que, combinándose, la activan. Esta activación es fruto del incremento del nivel de la libido.

En esta primera etapa de la respuesta sexual, la psicología adquiere una relevancia especial. Es por eso por lo que muchos de los problemas sexuales de las personas se producen en esta fase. La inhibición del deseo sexual en hombres y mujeres es debida, habitualmente, a problemas de carácter psíquico. Acudir al psicólogo o al terapeuta sexual cuando se detecta alguno de estos problemas es fundamental para superarlo.

excitación sexual

Fase de excitación

El mantenimiento del nivel de deseo conduce a la fase de excitación sexual. En esta fase se detectan ya las primeras manifestaciones fisiológicas. En el caso del hombre, esas manifestaciones serían la erección del pene, el aumento del tamaño de los testículos (que, al mismo tiempo, se elevan) y el incremento del grosor del escroto.

En el caso de la mujer, los «síntomas» que delatan su entrada en esta fase son la dilatación y aumento de la lubricación vaginal, el aumento del tamaño tanto del pecho como de la vagina y la erección de los pezones.

En esta etapa de la respuesta sexual humana, hombres y mujeres ven cómo se eleva su frecuencia respiratoria y cómo aumentan las pulsaciones por minuto. Al mismo tiempo, es habitual que se incremente la sudoración corporal. El nivel de excitación hará que esta sudoración sea mayor o menor.

En esta etapa, las mujeres pueden experimentar diversos tipos de problemas sexuales. Por su parte, los problemas sexuales de los hombres en esta fase suelen calificarse como «problemas de erección».

las fases de la excitación sexual en la mujer

Fase de meseta

Llegados a la fase de excitación, el mantenimiento de una adecuada estimulación llevaría al hombre y a la mujer al nivel de meseta. Esta fase, que antecede al momento del orgasmo, se caracteriza por la experimentación de las llamadas sensaciones preorgásmicas. Estas sensaciones predisponen para su llegada y avisan de la misma. La eyaculación precoz sería el problema sexual masculino prototípico de esta fase de la respuesta sexual. Así, la eyaculación precoz se correspondería con una duración anómalamente corta de la fase de meseta.

En esta fase, tanto el hombre como la mujer experimentan un notable aumento de la tensión muscular. Se incrementaría, también, la sudoración anteriormente señalada, así como la sintomatología descrita sobre los cambios físicos experimentados por hombre y mujer en la fase de excitación.

A su vez, el hombre experimentaría durante la fase de meseta una limpieza y lubricación de la uretra. Con esa limpieza, realizada gracias a la intervención de un líquido producido por las glándulas bulbouretrales y las glándulas de Cowper, se eliminan de la uretra los restos de orina que pudieran permanecer en ella. De existir dichos restos, los espermatozoides no llegarían vivos al momento de ser arrojados al exterior.

En el caso de la mujer, los cambios fisiológicos que se experimentan durante la fase de meseta son los siguientes: retracción del clítoris bajo su capuchón, aumento del tamaño del pecho, dilatación de la areola y la vagina e incremento de la congestión vascular de los labios menores (que se corresponde con un aumento de separación de los mayores). Otro de los síntomas características de esta fase de la excitación sexual femenina es la aparición de lo que se conoce como rubor sexual. El aumento de la circulación sanguínea hace que este rubor aparezca en determinadas zonas de la piel de la mujer. En el caso de la mujer, la duración de esta fase puede ser muy variable.

fase del orgasmo en el hombre

Fase del orgasmo

A esta fase se llega gracias al mantenimiento de la estimulación y la excitación sexual. Las manifestaciones fisiológicas más evidentes que pueden constatarse al haber alcanzado la fase del orgasmo son las siguientes:

  • Eyaculación (en el caso del hombre). Es decir: expulsión del semen o esperma.
  • Emisión de un fluido procendente de las glándulas de Bartolino (en el caso de la mujer). Dichas glándulas son las encargadas de activar la lubricación vaginal. En algunos casos, algunas mujeres pueden alcanzar lo que se conoce como eyaculación femenina. En estos casos, el líquido que la mujer expulsa es un líquido segregado por las glándulas de Skene. Estas glándulas reciben popularmente el nombre de «próstata femenina».

En la fase del orgasmo, tanto hombre como mujer experimentan un notable incremento de frecuencia e intensidad tanto de las pulsaciones como del ritmo respiratorio. Así mismo, se produce también una marcada acentuación de la tensión muscular y una contracción involuntaria y rítmica de los músculos del suelo pélvico.

El orgasmo es mucho más complejo en la mujer que en el hombre y, por tanto, muy variado. Hay mujeres a las que les cuesta llegar al orgasmo, mujeres que tienen facilidad para el mismo y que tienen una respuesta orgásmica similar a la masculina, y mujeres capacitadas para experimentar los llamados orgasmos múltiples o encadenados. Lo más habitual es que estos últimos sea fruto de un aprendizaje y entrenamiento específico. Gracias a dicho entrenamiento, esas mujeres pueden controlar a voluntad su respuesta orgásmica e ir, así, de un primer orgasmo a un segundo y después a un tercero y después…

orgasmo femenino

Los problemas sexuales propios de esta etapa de la respuesta sexual del ser humano son la eyaculación precoz, la eyaculación retardada y la anorgasmia.

Fase de resolución

Pasado el orgasmo, los organismos femeninos y masculinos van recuperando, poco a poco, sus niveles basales o normales. Los cambios hormonales que se producen y, en especial, la secreción de serotonina hacen que aparezcan sensaciones de relajación (tanto muscular como mental), de placidez y bienestar. En muchos casos, además, aparece una notable sensación de sueño.

En el caso del hombre, la llegada a la fase de resolución implica el inicio de lo que se conoce como período refractario. Con ese nombre se conoce al período de tiempo en el que al hombre le resulta imposible alcanzar otro orgasmo. ¿Cuánto dura este «período de recarga»? La respuesta a esta pregunta depende de múltiples factores. De la edad, por ejemplo. De las características genéticas. Del estado de salud.

Durante esta fase de la respuesta sexual masculina el hombre pierde la erección, disminuye el tamaño de los testículos, descienden los mismos y se reduce el grosor del escroto.

En el caso de la mujer no puede hablarse de período refractario. Ni existe ni lo necesita. Es por ello que la mujer está biológicamente preparada para alcanzar nuevos orgasmos. Que lo haga o no depende del estado físico, mental o emocional de la mujer en ese instante.

Fisiológicamente, esta fase de la respuesta sexual femenina se caracteriza por el regreso de útero, vagina, labios mayores y menores a su posición, tamaño y estado vascular propio del momento en que no se había iniciado la fase de excitación.

satisfacción sexual femenina

Fase de satisfacción

Esta fase ha sido entendida por algunos autores como una especie de respuesta afectiva que depende de la evaluación subjetiva que cada persona realiza del acto sexual vivido y de las sensaciones experimentadas durante el mismo. Al realizar dicho análisis, el ser humano no solo está interpretando la experiencia recién vivida. De alguna manera, el hombre y mujer que interpreta el sexo recién vivido lo hace partiendo de análisis más amplio: el de su propia vida sexual. Ese análisis previo determina el resultado del que se realiza en concreto de cada uno de nuestros actos.

Al realizar dicho análisis, los seres humanos contestamos a preguntas como:

  • ¿Estoy satisfecho con mis relaciones sexuales?
  • ¿Las satisfacciones sexuales son las esperadas?
  • ¿Recibo tanto placer como creo que doy?
  • ¿Se entrega mi pareja tanto como te entrego yo?

Tu respuesta personal a estas preguntas, ¿es positiva? Si tu respuesta es sí, enhorabuena. Si no lo es, estás a tiempo de cambiar y mejorar. Quizás los consejos que damos en los artículos de EroticaFactory te sirvan para ello. Si crees que tu problema necesita una ayuda personalizada y especial, no dudes en acudir a un especialista. ¿Verdad que acudirías a un oftalmólogo si notaras pérdida de visión o a un otorrino si notaras pérdida de audición? Pues no dudes en acudir a un sexólogo si eres consciente de tener algún problema sexual o si sientes que tus experiencias sexuales no son todo lo satisfactorias que crees que deberían ser. Ese profesional te ayudará a mejorarlas. Al lograrlo, no lo dudes, serás mucho más feliz. Y el ser más felices nunca debería dejar de ser uno de los grandes objetivos de nuestra vida.