Postura erótica «¿Dónde te crees que vas?»

La postura erótica que vamos a recomendarte supone una vuelta de tuerca, sugerentemente erótica, de la postura del misionero. Los fundamentos físicos de esta postura erótica son los mismos que intervienen en la clásica e injustamente maltratada postura del misionero, pero se incorporan un par de factores que ayudan a hacer de ésta una postura especialmente ardiente y excitante.

El primero de esos factores es lo que el chico hace con sus brazos. Tras coger las manos de ella, los estira por encima de sus cabezas. Al hacerlo, los dos, hombre y mujer, quedan agarrados de las manos y con los brazos estirados, manteniendo un contacto completo de sus pechos.

El segundo de los factores que convierten a esta postura en una versión hot de la postura del misionero es lo que la mujer hace con sus piernas. Ella las usa como dos ganchos con los que enlazara la espalda del hombre, convirtiéndolo en su prisionero. El chico, enganchado así, no podrá retirarse del interior de la chica hasta que ella no lo decida.

Sensaciones de la postura para la mujer

Esta postura erótica permite que se produzca una doble combinación de sensación en el espíritu de la chica. Por un lado, el sentirse con los brazos inmovilizados por los brazos del chico puede aumentar su sensación de sumisión, lo que puede resultar muy excitante para muchas mujeres y despertar todo tipo de fantasías eróticas latentes. Por otro, la situación de las piernas y su empleo como garfios con los que sujetar al hombre, pueden servir para compensar esa sensación de sumisión. Imagina el poder que pueden tener los talones de tus pies presionando sobre los glúteos del hombre mientras él empuja dentro tuyo.

Si eres de ese tipo de chicas a las que les gusta sentir el dominio del hombre y todo su potencial masculino, ésta es una postura erótica idónea para ello. Al tener él su cabeza junto a la tuya puedes aprovechar el momento para susurrar en su oído las palabras más sucias que puedas imaginar. El uso del dirty talk puede inyectar a esta postura una dosis extra de excitación de la que tanto tú como tu chico podéis salir especialmente beneficiados.

Sensaciones de la postura para el hombre

El hombre, al sujetar los brazos de la mujer tal y como los sujeta en esta postura erótica, puede sentirse especialmente dominante. Sin necesidad de aventurarse por los caminos sin duda sugerentes del BDSM, el hombre puede experimentar una inicial sensación de dominio.

Si tanto hombre como mujer sintieran especialmente placentera la experiencia del dominio y la sumisión implícita en esta variación de la postura del misionero, podrían, de mutuo acuerdo, plantearse la posibilidad de conducir su relación sexual hacia prácticas más prototípicas del universo BDSM. Sería, quizás, el momento de introducir en la relación unas pequeñas cintas con las que atar a la cama o unas vendas o máscaras para los ojos para introducir la privación sensorial en el seno de la relación.