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Postura "Un trocito de cielo"

El propio nombre lo indica. Esta postura no te habla de un placer terrenal. El placer que se te propone con esta postura tiene más que ver con lo celestial. A todo hombre le gusta penetrar a la mujer desde atrás. Aquí, además, el roce con el pene es mayor, por lo que el placer sentido aumenta exponencialmente hasta llevar al hombre a las fronteras mismas del cielo.

Para realizar la postura, el hombre debe tumbarse sobre la cama con las piernas extendidas. Una vez colocado así, la mujer se coloca en cuclillas, encima de él, dándole la espalda, y se desliza encima de su pene endurecido por la erección. Así, acuclillada, la mujer coloca sus manos sobre los muslos del hombre y se impulsa sobre ellos para irlo cabalgando.

Sensaciones de la postura para la mujer

En esta postura es la mujer quien tiene el mando. ¿Eres mujer? ¡Pues aprovéchalo! Busca el ritmo que te haga feliz. Busca la profundidad de empuje que desees. ¿Quieres sentir la polla de tu pareja llegándote bien adentro? Pues empuja con ganas. Que la polla entre dentro de ti todo lo que pueda. Acelera tu ritmo o disminúyelo.

El ángulo de penetración en esta postura hará que el punto G, si no directamente, sí será estimulado tangencialmente, lo que hará que goces de lo lindo en cada uno de tus movimientos.

Esta postura te permitirá, además, auto-estimularte el clítoris, bien con tus propios dedos (tócate sin miedo, goza de tu propia caricia, ¿quién mejor que tú va a saber cómo
tocarte para sentir el máximo placer?), bien con algún juguete sexual de los que puedes encontrar en cualquier sex-shop o los que, si te da vergüenza acercarte a una tienda, puedes elegir y solicitar on-line.

La postura del “Trocito de cielo” también te permitirá acariciar los testículos de tu hombre y presionar y estimular su perineo. Haz ambas cosas con cuidado. Una estimulación excesiva del perineo (ya no te hablamos de un dedo introducido en su ano) puede hacer que tu hombre se derrita antes de tiempo.

Sensaciones de la postura para el hombre

Para el hombre es ésta una postura también muy gozosa. Además de poder observar la espalda de su pareja, su cadera y sus glúteos moviéndose sobre él (esta visión acostumbra a encender al más gélido de los hombres), tiene las manos libres para vagar por el cuerpo de la mujer a su antojo y deseo. Puede, desde atrás, acariciar sus pechos, puede agarrarla por la cintura para guiar sus movimientos, puede estirar del cabello suavemente hacia atrás hasta conseguir que el tronco y la cabeza de la mujer formen un tótem perfectamente vertical sobre el eje incendiado y duro de su polla.

Esta postura es el sueño perfecto de cualquier hombre. Si lo desea, no tiene más que dejarse llevar. Sólo tiene que tener en cuenta una cosa: si su erección suele llevar su pene hacia su estómago, pegándolo casi a él, la postura del “Trocito de cielo” puede resultar algo incómoda. Hecha esa salvedad, sólo queda gozar de la misma y entregarse a sus placeres.

Explorando el punto G

Puede ser que tu pareja ya sepa encontrar su punto G, pero... ¿y tú? ¿Sabes encontrar el punto G de tu pareja? Como sabes, la penetración trasera y el hecho de que la mujer esté colocada encima del hombre favorecen la estimulación de ese rincón tan especial de la mujer. Para encontrarlo, no te preocupes en perder algo de tiempo. Introduce uno o dos dedos en su vagina, introdúcelos unas dos pulgadas hacia arriba y, entonces, tuerce ligeramente tus dedos. Estarás tocando un punto en la parte frontal de su vagina. Cuando encuentres un área paquea, del tamaño de un botón, y esponjosa, habrás encontrado el tesoro. Experimenta con presiones diferentes. Seguramente, cuanto más lo estimules más prominente se volverá. Los flujos sanguíneos del área son los responsables de esa pequeña hinchazón. Estimula ese punto convenientemente y tendrás la gratitud lujuriosa y gozosa de tu pareja asegurada.
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