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video erotico casero

El último WhatsApp (Cuarta Parte)

Y ahora el placer, aquel placer intenso y nunca experimentado, era, al fin, una incógnita que les estaba esperando detrás de aquella puerta. Introdujeron la tarjeta en la cerradura y, abriéndola, entraron en la habitación. Sin duda, era una habitación inventada única y exclusivamente para la lujuria, pero no para una lujuria personal e intransferible sino para una lujuria impersonal y ramplona, estándar y desangelada.

El último WhatsApp (Segunda Parte)

Quizás había sido aquella misma declaración de principios la que le había animado a romper su propia coraza y a empezar a expresar en voz alta (tan alta y clara como puede llegar a ser un mensaje escrito o enviado por móvil) sus aficiones sexuales más ocultas, aquéllas que nunca se había confesado ni a sí mismo: “me gustaría mucho que me la chuparas mientras me metes un dedo en el culo”, “quiero que te metas mis huevos en la boca y los saborees como si fueran dos caramelitos de menta”, “he soñado que te tenía a cuatro patas y que te separaba las nalgas…”

Fantasía del casting porno

Una buena manera de introducir un aliciente especialmente picante en la relación de pareja es grabarse practicando sexo. El convertirse por un día en la intimidad del hogar o en una habitación de hotel reservada para el caso en protagonistas estelares de una película porno acostumbra a actuar en la mentalidad de hombres y mujeres como un afrodisíaco de primer orden. Una de las escenas habituales en muchas películas XXX es aquélla en la que un productor o director realiza los castings destinados a escoger a la protagonista femenina de su próximo film.

El sexting: una moda tan seductora como arriesgada

A la larga puede resultar arriesgado, pero quién puede negar el erotismo existente en el hecho de grabarse efectuando actos de contenido sexual más o menos intenso. Si ese erotismo o esa excitación sexual no existiesen, no serían tantas las parejas que, en un momento u otro de su relación, no han sucumbido a la tentación de grabarse en situaciones “poco decorosas”. Tantas han sido las parejas que han realizado esta práctica que, al final, la misma ha adoptado su propio nombre anglófono. Ese nombre es sexting.

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¿Cuantas veces te has imaginado a ti mismo como el protagonista de una película porno?, seguramente muchas veces porque es una de las fantasías más recurrentes entre los hombres. También es normal que te excite la idea de grabarte mientras tienes relaciones sexuales con tu pareja. El porno casero te abre un gran abanico de posibilidades donde puedes recrear todas tus fantasías eróticas, puedes utilizar disfraces, preparar un guión y juegos eróticos preliminares a la relación sexual.