Juego de rol sexual, la puta y el cliente

Seguro que en tus fantasías sexuales alguna vez te ha divertido que tu pareja te trate como una puta, pero en realidad fingir que lo eres, en un juego de rol sexual, es mucho mejor. Hay algo decadente y excitante a la vez en fingir que has pagado por sexo, especialmente si es la primera vez que lo haces. Esta fantasía, que consiste en que pagues a cambio de sexo, te permite un tipo de sexo diferente al que normalmente practicas con tu pareja, puesto que dentro de los roles sexuales puta y cliente, no hay emociones. Otro aliciente es que si alguna vez has estado con una prostituta, esta fantasía sexual te traerá viejos recuerdos secretos y excitantes.

Jugar a ser una puta, es una manera para que reclames tu propia sexualidad, para decidir sobre el placer en tu cuerpo y mantener el control de la situación. Imagínate a ti misma en este papel ahora mismo, diciéndole a tu chico algo como: “Si quieres a esta nena, vas a tener que ir un cajero porque este culo no es gratis” y su respuesta:” ¿Acaso tiene precio una hora en el cielo?”… Piénsalo, ¿no te sientes un poco excitada?.

Para llevar a cabo este juego de rol sexual, y hacerte pasar por una prostituta, no es necesario que el realismo te lleve a situaciones peligrosas. Si has decido que el encuentro con tu pareja, que hará el rol de “cliente” va a ser en la calle, evita los barrios conflictivos, o zonas donde os conozcan, puesto que tu vestimenta puede llamar la atención. Aunque la autenticidad es la clave del éxito en esta fantasía, ten en cuenta que lo importante es que lo que hagas sea sensible, seguro y erótico.

Una vez decidido el lugar, es hora de elegir tu ropa y vestirte como una puta. Tienes que conseguir un look súper sexual. Una prostituta real sabe lo que ponerse para atraer a sus clientes. Mira en tu armario y elige entre tu ropa algo ceñido y brillante como una minifalda de cuero, unos shorts o un minivestido de lycra. El calzado también es muy importante, lo ideal son unos zapatos de plataforma o unas botas altas hasta el muslo como las que llevaba Julia Roberts en la película «Pretty Woman». Por último, escoge la lencería, tiene que ser muy sexy y algo vulgar, sobre todo, diferente a la que te pones a diario. Blonda, encajes, látex, y no olvides el tanga. Te pongas lo que te pongas, recuerda que serás una puta, así que tu ropa tiene que ser accesible para el sexo aun llevándola puesta. Ponte encima un abrigo, por discreción y porque a aumentará el morbo de tu “cliente” por ver que hay debajo. Una vez lista, espera en el sitio elegido a que él aparezca y pare su coche.

Sexo por dinero

Como en la prostitución, usa dinero real y una vez que finalice vuestra fantasía, no lo devuelvas, así una emoción extra para los dos, y tendrás la sensación de que realmente has aceptado dinero a cambio de sexo. Ahora todo está claro, así que puedes empezar a jugar… Estás de pie esperando, entonces tu pareja se detiene con el coche ante ti. Él baja la ventanilla y tú te apoyas, mostrándole tu escote, mientras le preguntas si está buscando una cita. Él te mira de forma lasciva mientras se frota la polla para insinuar que desea tus servicios desesperadamente. Es el momento de que le digas tu tarifa, no digas sólo una cantidad, detalla cada servicio y su precio, por ejemplo dile: “te hago una mamada por 100 euros, podemos follar por 150 euros, el sexo anal, cariño, tiene suplemento”. Mientras él intenta decidirse por un servicio, mira alrededor y muéstrale algo de la “mercancía”, sácate un pecho por el escote para que lo rápido o sube tu falda y dile que no encontrará un coño mejor en toda la ciudad. Como llevas puesto el abrigo, esto quedará entre vosotros, fuera del alcance de los viandantes.

Subes al coche, cuando lleguéis al sitio elegido, que tu pareja recline su asiento y se prepare para el sexo. Siéntate encima de su polla dura y empieza a moverte hasta que notes como se corre dentro de ti. Puedes desnudarte por completo y dejarte sólo el abrigo puesto, o bien simplemente súbete tu vestido y abre tu top para que “cliente” vea lo que necesita para su disfrute. En el juego antes del sexo, puedes pedirle a tu chico que te demuestre que no es un policía anti vicio. Entonces siéntate encima de él y ya podéis follar, pero antes, coge el dinero y guárdatelo en un lugar sexy como en el forro de tus botas. En esta fantasía sexual, tú haces el rol de puta y tu pareja el rol de cliente, por lo que el sexo tiene que ser más directo, más caliente, más “sucio”. Baja su cremallera y hazle un servicio con la mano o con la boca, preparándole para un polvo rápido. Una prostituta real no es sumisa y silenciosa, su negocio consiste en conseguir que el cliente se corra lo antes posible, para poder pasar al siguiente.

Tu tiempo es oro, así que aliéntalo para que llegue al orgasmo lo antes posible con frases como “venga mi amor dámelo ya, cariño quiero sentir como te corres dentro de mí”. Durante el sexo, tú eres la puta, así que si el cliente quiere meter su dedo en tu ano o te pide una felación, accede y le dices ”nene, esa es una buena idea, pero serán otros 100 euros”. Esto mantiene el juego de rol sexual vivo. Si tu rol es el de cliente y ya has pagado, ahora te toca que te haga una felación. Cuando tu pareja, que hace de puta, se arrodille delante de ti, mete tu polla en su boca y suavemente empuja su cabeza hacia abajo. Dile cómo te gusta, indícale que lo haga más lento o más rápido, recuerda que has pagado a cambio de sexo y tienes que quedar satisfecho. Pídele que saque sus tetas para que puedas jugar con ellas mientras te hace la felación o te masturba con su mano. Si te excita el lenguaje sexual más “sucio”, dile lo buena puta que es, pregúntale si le gusta su trabajo, si disfruta con él, si le gusta chupar pollas de desconocidos.