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eyaculación

Dos parejas muy bien avenidas

-Sí, sí, sí, lléname el culo, rómpemelo, métemela hasta dentro- me dice Edurne, y esa voz pespunteada de gemidos que suplica la sodomía, que la implora, que la exige, compaginada con el gesto obsceno que se dibuja en el rostro de mi mujer me lleva al borde mismo de un orgasmo que no puedo reprimir, que me puede, que me empuja a sacarla del culo de Edurne y a derramarme sobre sus nalgas y su espalda mientras Víctor, con la polla ya fuera de la boca de mi mujer, vacía su lechada sobre el pecho de ésta.

La confesión de la maestra ( y VIII)

Quien piense que R es sólo un adolescente que se trague sus escrúpulos morales y que, por una vez en la vida, se vaya con él a la cama. Si es una mujer, que se deje llevar por R. Que no diga que no si R quiere metérsela en la boca. Que no se niegue a sentir en su ano la lengua juguetona de R. Que no se sorprenda si la boca de R pone su coño en ebullición. Y si es un hombre, que tome buena nota.

La confesión de la maestra (VII)

Clavé entonces mis dedos en las nalgas de R y, empujando con todas mis fuerzas con la pelvis, hice que su polla chocara contra lo más hondo de mi coño. Ese golpe hizo que me estremeciera entera y, de nuevo, sentí esa oleada de fuego que antecede al placer recorriéndome de la cabeza a los pies.

El conductor de la furgoneta

Esta postura es una postura que, sirviendo para muchos momentos de las relaciones sexuales, es ideal para un polvo rápido. Cuando la pasión aprieta y las ganas de sexo lo devoran todo, lo mejor es buscar el modo más sencillo de satisfacer esas ansias y de quitarse el calentón de encima. Nada mejor que esta postura para ello. No requiere esfuerzos y ofrece una posibilidad de penetración profunda y placentera para ambos.

El ángulo recto

¿Has llegado a casa con ganas de sexo y energías suficientes como para arriesgar un poquito en la postura erótica e ir un poquitín más allá del misionero pero sin llegar a la exigencia física que te reclaman “la torta volteada” o “el espectador privilegiado”, dos de las posturas que ya hemos visto? ¿Tiene también tu pareja ganas de experimentar? Decidíos entonces a probar qué tal sienta a vuestros cuerpos «el ángulo recto». Quizás esta postura erótica sea un poco exigente físicamente para ella, pero el esfuerzo le será recompensado con creces.

La torta volteada

La postura de «La torta volteada» no está hecha para cualquiera. Aquí se necesita un chico fuerte y una chica que reúna, a un tiempo, flexibilidad y fuerza. Desde luego, no es una postura creada para todos aquellos que sufran del corazón ni hayan dedicado un tiempo prudencial en labrarse la musculatura en el gimnasio.

El espectador privilegiado

Es posible que pienses que no hay demasiadas diferencias entre esta postura erótica y la del misionero, pero podemos asegurarte que la postura de “El espectador privilegiado” proporciona unos resultados más calientes.

El tigre en cuclillas

Esta postura de sexo se podría resumir como «El tigre en cuclillas». Tumbada de espaldas, con las piernas abiertas y llevadas hasta su pecho, la mujer ofrece sus genitales al hombre para que éste la penetre y elija tanto el grado de penetración como el ritmo y profundidad de la misma.

El papel de regalo

La postura de “El papel de regalo” es tan hermosa como efectiva. En esta postura, el hombre está cómodamente sentado en la posición del loto, con las piernas cruzadas. La mujer, entonces, se sienta sobre su regazo, lo envuelve con sus piernas alrededor de la cintura y engancha sus tobillos en la espalda del hombre, sobre su zona lumbar.

V.O. Max

Hay posturas eróticas que hacen que el ritmo cardíaco se dispare de inmediato. Ésta es una de ellas. El hombre y la mujer, pegados, el uno junto al otro, de costado, frotándose… ¿Cómo evitar que las pulsaciones se disparen? Parece difícil.

El pulpo

Esto no es un nudo, aunque pueda parecerlo. Ésta es una fantástica postura erótica para que el contacto entre el hombre y la mujer en el momento del coito sea máximo. No es un pulpo lo que se enreda en el cuerpo, es el deseo en sí mismo quien se convierte en cuerpo de mujer y se enrosca al tuyo para sentirlo y para que lo sientas.