El rol sexual de los dos desconocidos

Si quieres romper la rutina en tu vida sexual de pareja la fantasía erótica de los dos desconocidos es una solución ideal. Juega con tu pareja a interpretar el rol sexual de una excitante desconocida y caerá rendido a tus pies. Imagina que le sorprendes cualquier tarde al llegar a casa donde encontrará, en vez de a su mujer o novia de toda la vida, a una seductora desconocida, sexy y desinhibida, dispuesta a follar como nunca antes lo has hecho con tu pareja… ¿No crees que es la fantasía erótica de cualquier hombre? Lo primero es utilizar nueva lencería, un tipo de ropa interior de estilo diferente al tuyo, y que él no te haya visto nunca, como un tanga, un sujetador nuevo o un corpiño. Cuando él llegue a casa, recíbelo ofreciéndole una copa, y dile que espere en el salón mientras te cambias de ropa. Ponte la nueva lencería y si realmente quieres sorprender a tu chico sé atrevida y ve más allá, afeita tu vello púbico. Aunque él no te lo haya pedido nunca, seguro que le encantará y se pondrá cada vez más caliente. Además, reforzará tu rol sexual de desconocida, él tendrá la impresión de que realmente se va a follar a una desconocida. Entonces, deja que se deleite dándote placer con un fabuloso sexo oral. Siéntate en el sofá con las piernas abiertas y dile a tu pareja que se arrodille ante ti, hundiendo su cara y su boca en tu sexo, jugando con su lengua una y otra vez. Pídele que no sea tímido, dile cómo te gusta que te lama y mira hacia abajo para excitarte viendo la cara de un atractivo “desconocido” trabajando entre tus piernas. Cuando te haya llevado al orgasmo, será el turno de tu pareja. En lugar de ir a la habitación, sigue en la sala de estar, tumba a tu chica en el suelo, o a cuatro patas, con las rodillas contra el sofá, mientras que tú la penetras por detrás. Si os gusta el sexo duro, pon los dedos en su boca, en la posición de «anzuelo», o sea, engancha uno o dos dedos a cada lado de la boca de tu chica, mostrando tu dominio sobre ella durante el sexo anal, hazlo con cuidado, para evitar haceros daño. Después de un rato, cambia de posición, siéntate en el sofá y dile a ella que se arrodille y te chupe la polla, mientras que tú juegas con sus tetas. Para hacer la fantasía erótica más excitante, podéis utilizar un lenguaje sucio como “perra caliente” o pedirle que te mire durante la felación, como en una peli porno. Pregúntale si le gusta, sin duda la respuesta será que sí, mientras habla, irá acariciando tu pene, para mantenerlo duro. Dile cómo te gustan las putas, las mujeres calientes. Pregúntale qué hará su novio o marido si os pilla follando en casa. Entonces, en plena fantasía sexual en los roles de dos desconocidos, ella te dice: «Mi marido sabe que soy una puta, y que le encantaría ver a un tipo, con una polla tan grande como la tuya, me satisface en todas las formas posibles». En tu rol sexual de mujer cachonda, que necesita mucho placer, puedes añadir a la fantasía sexual un vibrador. Entonces, mientras le haces la felación, usa el vibrador para darte placer a ti misma. Si es el tipo “conejo” mejor, porque realiza movimientos circulares en torno al clítoris para estimularlo, y así no tienes que mover la mano hacia dentro y hacia fuera. Así podrás centrarte en darle a su polla toda la atención que merece. Recuerda que eres una lasciva desconocida que acaba de conocer en un bar y tu objetivo es complacer a tu hombre. Lame su polla, si puedes, hazle un garganta profunda, mientras acaricias sus testículos. Cuando esté a punto de correrse, pregúntale donde quiere acabar, en tu cara, tus tetas o ¿quiere que te tragues hasta la última gota? Haz lo que normalmente no harías. Tu agresividad y tu afán por complacerle, le harán estallar de placer.

La fantasía sexual de los dos desconocidos en un restaurante

¿Alguna vez has pensado en tener una escapada sexual en un restaurante? La combinación de sexo y la buena comida es un gran afrodisiaco. Para llevar a cabo la fantasía de los dos desconocidos en un restaurante, en primer lugar, tenéis que elegir un local donde sirvan menú degustación o platos pequeños… el sushi es ideal pues no llena demasiado y puedes dárselo a tu pareja, y al revés, coqueteando con la comida. También es importante que elijáis un restaurante donde no hayáis estado ninguno de los dos, así le daréis más realismo a la fantasía sexual. Tu chica debe llegar primero, vestida de manera muy elegante y sensual. Tú también debes cuidar tu ropa. Si los dos usáis ropa nueva mejor, así es más fácil meterse en el rol sexual de los desconocidos. Tu papel es el de un hombre de negocios. Cuando entres en el bar, la buscas con la mirada y le pides al camarero que la invite a una copa de tu parte. Entonces ella te dice, “gracias por el trago». “Gracias a ti, estoy en la ciudad por negocios, y no tenía ganas de quedarme encerrado en la habitación del hotel”. Durante la conversación, los dos tenéis que dejar bien claro que os sentís muy atraídos el uno por el otro. Pon tu mano en su muslo, y desliza suavemente su vestido para dejar un poco al descubierto su lencería erótica, sus medias de seda y ligas. Poco a poco os vais excitando y entonces le propones una invitación para cenar. Una vez en la mesa, sigue jugando con ella debajo de la mesa, sube poco a poco tu mano hasta sentir la suave piel de sus muslos donde terminan las medias. Haz que tus dedos bailen alrededor de su entrepierna, acaricia sus bragas suaves y sedosas, y mira como ella se retuerce en su asiento, feliz y sorprendida, excitada con la idea de que un desconocido la esté manoseando en un restaurante, delante de un montón de personas. Disimula, actúa de manera natural, sigue con la conversación, háblale acerca de tus viajes y tus negocios, ojea la carta y sugiere algún plato. Cuando venga el camarero a tomar nota, dile que vais a necesitar un poco más de tiempo. Mientras tanto, ve más allá, sigue deslizando tus dedos por su coño, mételos por la parte lateral de sus bragas, frotando su humedad en bonitos círculos alrededor de su clítoris, después mete un dedo o dos en el interior de su vagina y empuja los dedos hacia arriba y abajo y arriba y abajo, diciéndole lo duro que te sientes. Dile que amas su coño mojado y que te gustaría follarla allí mismo, delante de toda la gente, dile cuanto te gustaría verla correrse delante de todo el restaurante. Cuando notes que su clítoris está húmero y duro y creas que ella está a punto de llegar al orgasmo, para y avisa al camarero para qué tome nota de vuestro pedido. Ella está absolutamente descolocada, enrojecida. El camarero no sospechará nada, aunque serás tú quien tenga que pedir por los dos, pues ella estará demasiado loca de deseo para hablar. Cuando el camarero se retire, vuelve a frotar su clítoris con tus dedos, susurrando: “te gustaría follar con un desconocido delante de todos ¿no?” Entonces te levantas con la excusa de ir al lavado a lavarte las manos para comer.