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Kamasutra

Placer, dolor y sumisión: una relación liberadora en el BDSM

Experimentar en el sexo puede llevarte a descubrir nuevos límites y a abrir tu mente a nuevas experiencias. Si decides ir “más allá”, es muy importante, que antes de empezar, fijes los límites con tu pareja, por ejemplo el lugar, los roles que adoptaréis cada uno, y cuando experimentes con el placer y la sumisión, las actividades concretas que haréis, es decir, qué puede y qué no puede pasar. Para disfrutar del sexo, no hace falta que te aprendas el Kamasutra de memoria. Es difícil que en el día a día, puedas llevar a cabo la mayoría de las posturas sexuales que se describen el manual de sexo…

Kamasutra en casa: cómo usar una hamaca como columpio sexual

El Kamasutra es un libro considerado como la “biblia del sexo”. En él se explican, con detalle, infinidad de posturas sexuales para dar placer y estimular el punto g. La postura llamada Lataveshta es una forma fácil de iniciarte en este arte. Pero para innovar en tu vida sexual y probar nuevas posiciones, no tienes porqué ser un gran experto, basta con aplicar algunas técnicas del yoga.

Un buen apretón: una postura sexual muy placentera

Esta postura de sexo se podría resumir como “Un buen apretón es todo lo que necesitas”. Acostándose boca abajo en la cama, la mujer descansa sobre sus codos, con sus piernas lo justo divididas para que su amante descanse sobre la parte superior de ella y pueda introducirse en su vagina.

Posición La Profunda: una de las mejores posturas sexuales

Postura “La Profunda”. Para esta postura de sexo del Kamasutra se tiene que comenzar con la posición del misionero (esta no es necesario explicarla), despues ella debe tirar las piernas hacia el pecho hasta que se extiendan a fin de que sus tobillos enganche con los hombros de él (hacerle la pinza).

Formas de penetración erótica

Nadie puede ponerlo en duda: el sexo es movimiento. Según sea dicho movimiento, así serán las sensaciones derivadas del acto sexual. Más o menos pausados, más o menos impetuosos. Las sensaciones que experimenten los cuerpos de los amantes dependerán de esa pausa y de ese ímpetu que dichos amantes sepan dar a sus movimientos. También dependerá, claro, de la forma que se realice la penetración.

El tigre en cuclillas

Esta postura de sexo se podría resumir como “El tigre en cuclillas”. Tumbada de espaldas, con las piernas abiertas y llevadas hasta su pecho, la mujer ofrece sus genitales al hombre para que éste la penetre y elija tanto el grado de penetración como el ritmo y profundidad de la misma.