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vida sexual

Azotes en las tetas

Una buena manera de introducir un punto hard en el encuentro sexual entre el hombre y la mujer que redunde en el nivel de excitación alcanzado en el mismo es incluir en la relación la posibilidad de azotar de manera moderada los pechos de la mujer. Para ello es imprescindible no olvidar algo: los senos no son un músculo. Los senos están formados de grasa, lóbulos y conductos galactóforos encargados de llevar la leche, en las mujeres lactantes, de los lóbulos mamarios al pezón

El último whatsapp

Como tantas veces suele suceder, todo empezó como un juego, una especie de entretenimiento con el que matar las horas mientras se estaba en otras cosas. Era divertido enviarse aquellos mensajes que al principio fueron un poco subiditos de tono para convertirse, al final, en mensajes directamente obscenos. Que si me gustaría estar ahora a tu lado y colocarte sobre una mesa y abrirte de piernas y sentarme en una silla y ponerme un babero para no marcharme la pechera y hundir mi boca en tu vagina…

Sexo en el agua

Pocas cosas atraen tanto para una sesión de sexo fugaz como el agua. Piscinas, playas, ríos, pantanos… El agua ejerce una gran atracción sobre la pareja, que fantasea en más de una ocasión, sobre todo en verano, sobre la maravilla de hacer el amor en el agua. Esta práctica sexual, sin embargo, tiene sus propias características y debe realizarse con las prevenciones correspondientes.

Medicamentos y sexo

La vida sexual no es inmune a la influencia de los fármacos. Eso es algo que deberás tener en cuenta cuando te veas obligado a consumir algún tipo de fármaco bien sea por automedicación, bien por prescripción médica. Somníferos, antidepresivos, antiinflamatorios, relajantes musculares, neurolépticos, anti-ulcerosos, reguladores de la presión arterial o diuréticos, entre otros, pueden afectar a tu rendimiento sexual o a tu apetito erótico.

Cómo acariciar a tu pareja

No cabe duda de que la caricia es una de las más bellas expresiones de amor entre dos personas. La caricia bien realizada lleva en sus entretelas todo el cariño de una persona hacia otra. Por desgracia, en Occidente, por motivos culturales, hemos hecho que ciertos sentidos hayan perdido pie frente a otros. Habituados a movernos por estímulos visuales, hemos dejado en un cierto abandono a sentidos como el del tacto.

Una chica de pueblo ( y VI) – Relato erótico

En mi respiración anidó una agitación confusa en la que convivían la excitación por lo contemplado y una mezcla indefinida de deseo y tabú que me estremecía hasta lo más hondo. Me sentí mojada y convulsa y decidí imitar a mi prima. Me quité las bragas, me abrí de piernas, puse cada una de ellas sobre uno de los reposabrazos del sillón de mimbre, cerré los ojos y, sin demora, llevé mis dedos hacia el territorio en aquel momento pantanoso de mi coño…

Sexo en la playa

Pocos lugares invitan tanto a la lujuria como la playa. Cuerpos bronceados, pieles que relucen bajo el sol, el sonido del mar acunando nuestros sentidos y, por supuesto, el sol. Pocas cosas como el sol a la hora de poner en funcionamiento nuestras endorfinas. Éstas se activan y, activadas, nos dejan a merced de nuestros deseos más íntimos. Y nuestros deseos acostumbran a ser muy traviesos. Tanto, que pueden empezar a girar sobre un objetivo único: el de hacer el amor con nuestra pareja ahí mismo, en la playa.

Zonas erógenas del hombre y la mujer

Son muchas las zonas del cuerpo que pueden ser despertadas sexualmente cuando son tocadas y acariciadas no importas si por una segunda persona o si por nosotros mismos. Esas zonas reciben el nombre de zonas erógenas. Hay una zona corporal, sin embargo, que es el órgano sexual más poderoso. ¿Sabes cuál es? El cerebro. En el cerebro residen nuestros deseos y anidan nuestras fantasías. Unos y otras son los afrodisíacos más importantes. Ellos y ellas determinan aquello que, sexualmente, más nos gusta.

Hacer el amor durante toda la noche

Hacer el amor durante toda la noche figura en un lugar destacado entre los sueños eróticos de todo amante. Ese sueño viene desde tiempos inmemoriales. Un ejemplo: los sabios taoístas recomiendan en sus textos períodos prolongados de hacer el amor para que ambos amantes tengan la oportunidad de experimentar oleadas de éxtasis antes de llegar al clímax. ¿Cómo se puede llegar a alcanzar ese sueño del sexo prolongado? Sin lugar a dudas, aprendiendo una serie de técnicas dilatorias que sirvan para posponer el momento del clímax.

Una chica de pueblo (V) – Relato erótico

Me reconcilié, así, con mi cuerpo. Me reconcilié con mi placer. Volví a sentir el gozo de aquel hormigueo de la sangre, de aquel bullir de la entrañas, de aquel fuego trepando piernas arriba que antecede al momento único e impagable en el que todo (el tiempo y su memoria, el espacio y sus rincones) se desdibuja para dejar que en su lugar impere la dictadura única del cuerpo y su placer.

Formas de penetración erótica

Nadie puede ponerlo en duda: el sexo es movimiento. Según sea dicho movimiento, así serán las sensaciones derivadas del acto sexual. Más o menos pausados, más o menos impetuosos. Las sensaciones que experimenten los cuerpos de los amantes dependerán de esa pausa y de ese ímpetu que dichos amantes sepan dar a sus movimientos. También dependerá, claro, de la forma que se realice la penetración.